viernes, 21 de octubre de 2011

hoy quiero....

Quiero volver a soñar y olvidar que despertarme puede, literalmente, destrozarme.
quiero dar todo de nuevo por alguien, así no se lo merezca.
quiero ser infiel a mis principios y no temer a las repercusiones.
quiero no sentir verguenza si hago algo "anormal".
quiero confesar en secreto, cual susurro, un Te quiero.
quiero despertar y decir: "Que buen día para ser fuerte".
quiero recuperar la emoción de las pequeñas cosas.
quiero gritar tu nombre en el silencio de una habitación y que el eco me responda: "olvídate".
quiero ser capaz de perdonar en serio y dejar el sarcasmo de lado.
quiero que nadie me juzgue por lo que aún siento por ti.
quiero sentarme en el pasto por horas y solo mirar a todos pasar.
quiero fotografiar la vida desde mi lugar y perspectiva.
quiero volar en parapente y empezar a delirar con la auténtica libertad.
quiero caminar más allá de las rutas preestablecidas y caminos formados.
quiero sentir la brisa del mar acariciar mi mejilla y revolotear mi cabello.
quiero bailar una dulce melodia sin final.

Hoy quiero sentirme diferente porque en la diferencia se encuentra mi verdadera manera de vivir.
quiero no oír, si no escuchar y apropiarme de las palabras.
quiero no solo aprender a cantar, quiero transmitir emociones.
quiero dedicar mis poemas a tu recuerdo y a mi futuro.
quiero tener 5 años y no preocuparme por nada.
quiero tener 30 años y decir que he hecho mucho pero aún me falta.
quiero sentir la primera vez de un beso.
quiero estar sola pero acompañada de tu comprensivo silencio.
no quiero retroceder en el tiempo y cambiarlo, solo quiero retroceder y aprender de las decisiones y situaciones.
quiero ir a la luna y luego volar a marte, solo por el hecho de hacer algo diferente.
quiero solo por una vez arriesgar y no perder.
quiero sentir la tristeza de mil lágrimas, para valorar las mil y un sonrisas de los días siguientes.
quiero no caer en la rutina del sufrimiento pero si en la de los buenos tiempos.
quiero tener la capacidad de amar no solo en palabras.
quiero ser lo que nunca fui, pero no para ti sino para mi mientras estaba contigo.
quiero cometer locuras, sin tener que soportar la mirada de curiosos que se preguntan si estoy loca.

Hoy te quiero tanto pero sé que más tarde ya no será así.

lunes, 28 de marzo de 2011

Solo quiero hablar contigo

Quiero invitarte a ver las estrellas conmigo, sentir que la luna es solo para las dos; quiero oír cuando cantas así suenes desafinada, escuchar las historias interminables sobre tu vida, también quiero…olvídalo hoy solo quiero hablar contigo.

Quiero regalarte una rosa por cada día que hemos compartido, mirar al cielo y ver tu nombre grabado en la luna; quiero sentir tus manos cerca de las mías, ponerle a una estrella el nombre más precioso del mundo, el tuyo; también quiero…olvídalo, hoy solo quiero hablar contigo.

Quiero escucharte decir lo importante que soy para ti, recorrer el mundo en tu mirar; quiero estar en tus malos ratos y en los buenos, entender lo magnífica que eres; también quiero…olvídalo, hoy solo quiero hablar contigo.

Quiero contemplar el inicio y final de un arcoíris a tu lado, jugar bajo la lluvia como dos niñas; quiero sentir tus manos acariciando las mías, llevarte de viaje a donde quieras y no pensar en el regreso; también quiero…olvídalo, hoy solo quiero hablar contigo.

Quiero que sepas que disfruto de tu compañía, me encantaría despertar y encontrarte a mi lado; quiero siempre ver esa sonrisa tuya que tanto me encanta, estar a tu lado cuando necesites a alguien que seque tus lagrimas, ; también quiero…olvídalo, hoy solo quiero hablar contigo.

Quiero quedarme a tu lado contemplando esa mirada cargada de tantos recuerdos, curar tus heridas y temores; quiero escribir una canción y gritarle al mundo que es para ti, redactar un libro, donde esté nuestra historia; también quiero…olvídalo, hoy solo quiero hablar contigo.

Soy cobarde porque quiero hacer tantas cosas por ti y para ti; sin embargo no soy capaz de decirte lo mucho que te quiero y lo importante que eres para mi…

Quiero ver un el atardecer contigo frente al mar, dedicarte mis escritos y canciones, quiero que sepas que mi corazón solo quiere tu amor, que sepas que jamás te haría daño; También quiero decirte… si es que no te has dado cuenta aún, que te quiero demasiado y que solo quiero hablar contigo.

martes, 15 de febrero de 2011

15 de febrero


Hace exactamente un año, en la tarde, fui a tu casa. Había regresado del viaje de verano, en el cual pasaron muchas cosas, tú y yo no hablamos desde que inició febrero. Cada una había estado pensando lo que era mejor, lo que le haría mejor. Sentíamos que no hablarnos era la mejor manera de llevar las cosas en paz entre las dos, así como cada una pensó que sería mejor terminar con esa relación que ni había empezado. "Es mejor ser amigas", tal vez eso pensabas tú. "Es solo un capricho", es lo que rondaba mi mente esas dos primeras semanas de febrero.

Cuando regresé de viaje, pisé suelo peruano y lo primero que hice fue alertarte. Sabía que tal vez me dirías de nuevo: "No habíamos quedado en algo", pero tenía que arriesgarme; pues durante el viaje fuiste importante, y no dejabas de serlo a pesar que no hablábamos. Tu nextel estaba con la fila de alertas llena. No podía comunicarme contigo y eso me frustraba. Por otro lado tú estabas en la fiesta de una de mis mejores amigas; así que decidí llamarla. Supongo que te dijeron que yo ya había llegado, recuerdo que me contaste que te molestaste porque no te había llamado. Cuando conseguí comunicarme contigo, lo más romántico que pude decirte fue: " Cualquiera borra su fila de alertas no?" Las cosas estaban raras entre las dos, pero aún así quedamos en vernos el lunes 15 de febrero del 2010. Yo quería llevarte las cosas que te había comprado y de hecho teníamos mucho de que hablar.

Así llegó el día, estaba desesperada porque no sabia que ponerme, dado que no tenía mucha ropa limpia y además sentía que nada me iba bien, que nada era acorde con la situación de "no sé que pasará". Habíamos quedado a las 3 o 4 pm, fui a tu casa. Durante el trayecto traté de no pensar nada, no imaginarme ninguna situación, no estar nerviosa, no sentir maripositas. Tenía en mente un plan perfectamente diseñado, en el cual no pasaría nada entre las dos, pues debíamos aprender a ser amigas. Memoricé el plan y las palabras, intenté que las emociones no salieran a flote. Todo estaba listo, mas no conté con esos lindos ojos marrones, con esa bella sonrisa esperándome en la puerta de tu casa. La debilidad perfecta para el plan perfecto. No conté que con solo verte, causarías tal revolución en mí. Mientras me acercaba a saludarte, contemplé a la persona de la cual me enamoré a kilómetros de distancia. Ante mis ojos, eras perfecta. Estabas con un polo, una bermuda de entrenamiento y sandalias. Tu cabello estaba suelto, lacio y brillando bajo el sol. Tus ojos trataban de no cruzarse con los míos. Nos dijimos: " Hola", yo tenía el corazón en la mano pues estaba sin armas y tú "hola" sonó tan igual al mío que ni bien crucé la puerta estaba segura que me encontraba en el lugar indicado, con la persona indicada.

Recuerdo que fuimos a la sala a ver tv, conversar, reírnos, sonreírnos, mirarnos, sentir la chispa que había entre tú y yo, reconocer lo que había pasado en 3 meses. Hablamos de cosas triviales, como un camuflaje a lo que pensábamos y sentíamos desde el momento que nos vimos de nuevo. Como fue que nos besamos? ah, ya recuerdo, para no perder la costumbre, te acercaste demasiado para ver mi cadenita, miraste mis labios de una manera que yo no esperaba. Me puse demasiado nerviosa y quise acercarme pero regresaste a tu sitio con una mirada y sonrisa de satisfacción increíble ( de esas que solo tú sabes hacer); solo atiné a una risita y me dejé cautivar por tus ojos. Fue ahí cuando te acercaste de nuevo, pues "no la habías visto bien".

Me quedaste mirando fijamente a los ojos, te acercabas lentamente. Luego tu mirada bajó a mis labios y tal vez un poco más abajo. Mi mano se deslizó delicadamente sobre tu cintura, y la otra mano acariciaba tu mejilla. Mis ojos recorrían toda tu cara, tratando de comprender ese algo que me atraía tanto. Había demasiada química en esa habitación, demasiada conexión entre ambas. Hasta que tus labios se juntaron con los míos, suavemente, tal y como los recordaba. Mientras te besaba no podía pensar en otra cosa, mas que en lo mucho que te extrañé, y en lo mucho que mis labios habían extrañado a los tuyos. Recuerdo que terminamos ese beso y me abrazaste con mucha fuerza, y yo a ti. Luego teníamos que hablar de lo qué pasó allá, es decir de Isabella, un tema bastante delicado, te pusiste a llorar pero me disculpaste por todo y yo no lo podía creer. Cuando te dí tu cadenita de Panda y lo de Star wars, estabas tan feliz...eras una niñita recibiendo muchos regalitos, que luego se lo mostraste a tus papás, fue tan bonito verte así. Tan tú. Sentí que todo sería genial a partir de ese día...